La muerte cegó de un golpe la vida de políticos, que fueron protagonistas de los grandes casos de corrupción: ERES y el fraude a los cursos de formación. Los secretos relacionados con el expolio de dinero público, yacen en las tumbas de Francisco Javier Guerrero, Ángel Ojeda Avilés, José Enrique Rosendo y otros ilustres socialistas, hasta completar casi la veintena de fallecidos.
Un superávit patrimonial inicial de más de 400 millones de euros no impidió la liquidación forzosa del grupo. Nuevas acciones judiciales y denuncias ante el Banco de España y el BCE apuntan a un presunto concierto entre el despacho Garrigues, la administración concursal (Banco Santander/Banesto) y el BBVA para provocar la indefensión del grupo, dejar ir inmuebles estratégicos a manos del BBVA y boicotear el convenio de acreedores.