La lucha del combatiente y escritor Antolín Pulido: De las brigadas internacionales a la construcción de una nueva República.

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Un testimonio de valor, justicia y perseverancia en la búsqueda de un mundo más justo.

En un mundo lleno de desigualdades y adversidades, Antolín Pulido, ha dedicado su vida a la lucha por los derechos humanos y la justicia social. Desde sus humildes comienzos en España, hasta su valiente participación en brigadas internacionales y misiones humanitarias, su historia es un testimonio inspirador de coraje y determinación. A través de este artículo, exploramos las experiencias profundas que lo han llevado a convertirse en un defensor y escritor incansable, mientras reflexionamos sobre el impacto de su valentía en la construcción de un mundo más equitativo. 

Antolín, su vida ha estado marcada por experiencias profundas y desafiantes, desde su educación en Cuba hasta su implicación como brigadista internacional y defensor de los derechos humanos.

Podría compartir con nosotros qué lo motivó a dedicarse a la mediación en conflictos bélicos y a las actividades de ayuda humanitaria?

Creo que un solo motivo no hay. Ahora con la edad, he pensado muchas veces en por qué me he dedicado mi vida, a lo que he dedicado: A la mediación en conflictos bélicos, a la evacuación de niños en zona de guerra, o niños esclavos, niños y niñas, y especializarme en el tráfico de órganos de niños. Muchas veces lo he pensado y de verdad que no tengo una sola respuesta. Si ha tenido que ver, pues quizás de dónde vengo. Vengo de una familia muy, muy, muy pobre de España, muy machacada por la dictadura. De hecho, nos tuvimos que ir de este país cuando yo tenía ocho o nueve años. Y haber nacido en una chabola, solo con mi madre, el saber de dónde vengo es muy importante siempre para mí. El haber pasado hambre en este primer mundo, viviendo al lado de la opulencia y nosotros comiendo gato.

Todo eso creo que me marcó, sobre todo el tema de derechos humanos y de la infancia. También empecé enseguida, cuando empecé a formarme en Cuba, a convertirme en miliciano al principio, tanto en Nicaragua como en Angola, en ejércitos empotrados y gestores regulares y trabajar allí. Actos que estoy orgulloso de haberlos hecho, pero que no me llenaron. Y preferí las brigadas internacionales, libres, y empecé como brigadista.

Y creía que solamente iba a hacer un proyecto, pero uno me fue llevando al otro, al tercero, yo ya era el que tenía más experiencia y bueno, ya estaba lloviendo…no creo que haya una sola experiencia que me haya llevado a esto, creo que la casualidad también tiene que ver en parte de haber podido estar allí y haber podido dar un paso a frente para hacerlo.

Cuando eres joven eres casi inmortal, aunque yo sabía de muy pequeño que no era así. Yo creo que fue simplemente el cabreo que me daba cuando veía que no había derechos humanos en muchas partes del mundo y que había tanta opulencia, que sobraba comida para todos y veía morir gente de hambre. Eso me fue dando cada día más fuerza y ​​en las primeras misiones, me iba dando cuenta que quizás ese fuera de mi camino. Pero vamos, me dejé llevar y así terminé, dedicándome casi por completo a ello.

¿Hay alguna experiencia específica que lo haya llevado por este camino?

Una experiencia en concreto creo que no hay, pero es la multiplicación de algunas. Hay algunas muy duras. Bueno, la primera por edad fue que a los ocho años, en el cuartel de la Guardia Civil de Talavera de la Reina, con ocho años, me pegaron mi primera paliza la Guardia Civil, porque llevaba una bolsa llena de cócteles molotov de la CNT. Pero tenía ocho años y me pegó mi primera paliza, y la verdad es que, fue peor pensarlo que lo que fue, fue una paliza dura, pero me di cuenta de que solamente era dolor físico, no era más. Y cuando mi padre fue a recogerme, solo me preguntó si quería cenar, nunca hablamos de ese día.

Pero creo que la experiencia que más me dolió fue cuando desde Cuba, fue mi primera mujer, Jimena, embarazada de siete meses a Chile, a enseñarla a su madre, que era la única familia que le quedó viva, la  barriga y desapareció. Nos enteramos que la habían matado, lo que no sabía si es que habían esperado a que diera a luz o no. Luego, hace cuatro años, creo que el mismo día que llegó al aeropuerto, desde el aeropuerto lo subieron a un helicóptero Puma y la tiraron al Pacífico. He ido buscando siempre a mi pequeña Jimena, luego ya cuando me enteré de que se murieron las dos juntas, pues bueno…

Yo creo que eso fue algo que me marcó, pero cada misión que hacía me marcaba, me aseguraba, me daba más fuerzas al saber que ese podía ser mi camino. Veía tantas desigualdades, tantas injusticias que me iban llenando. No de ira, que era algo que me parecía extraño, sino del sentido de justicia. Yo no creo en la solidaridad ni en la tolerancia. Siempre hay un tolerado y un tolerante. Yo creo en la justicia. La solidaridad, pues, bueno… Pero si hay justicia, no hace falta solidaridad

Apreciado Antolín, usted ha enfrentado muchas adversidades a lo largo de su vida, incluyendo la pérdida de seres queridos y enfrentamientos con la violencia. A pesar de todo, ha mantenido su determinación y ha seguido luchando por los derechos humanos.

Pienso lo mismo que pensaba desde chiquito. Es algo que no sé si es bueno o es malo, quizás no. Siempre, bueno, vas cambiando porque vas evolucionando y te vas formando en aspectos históricos, culturales y éticos, ¿no? A lo largo de tu vida y con las experiencias que vas teniendo. Pero en el fondo, en el fondo, es decir, los pilares de mi ética, de mi moral, siempre han sido los mismos.

¿Podría hablarnos sobre cómo ha logrado mantenerse firme en su lucha a lo largo de los años? ¿Cuál cree que es el papel de la resistencia en la construcción de un mundo más justo?

Quizás porque tuve la suerte de… Bueno, yo empecé a leer desde muy chiquito. Tuve la suerte de que uno de mis primeros libros fuera «El derecho al pan» de Kubrowski. Otro libro que me encantó fue «El arte de la guerra». Y el tercero, muy chiquito pero muy importante para mí, fue «La servidumbre voluntaria» de Étienne de La Boétie. Es un libro de veintitantas páginas nada más, escrito por un chaval de 18 años hace 500, y ese libro me marcó. La verdad, es que creo que es el libro que más me ha marcado en la vida, porque explica de manera muy clara la dinámica entre el oprimido y el opresor.

Cada vez que he tenido que realizar una misión, me he enfrentado a la realidad de que no siempre logramos cumplir nuestros objetivos al 100%, lo cual es muy difícil de lograr. Nosotros nos planteábamos que si perdíamos un 7% o un 8% de personas en la evacuación de niños, era considerado una buena evacuación. Esos niños que morían, a veces ni siquiera teníamos tiempo para enterrarlos. Estábamos en plena fuga y nos estaban ametrallando. Lo único que podíamos hacer era abrir la ventana, tapar a los demás niños para que no los vieran, diciéndoles que se agacharan, y tirar al niño por la ventana, porque tenía al niño muerto. O si íbamos en una barcaza, también teníamos que tirar al niño. Por esos niños muertos, me daban aún más ganas para seguir en esta lucha.

Y no me movido de mis pensamientos. Sí los he matizado, porque he podido formarme para poder matizarlos, pero siempre he estado, a partir de los años y más años, y años, algunas veces con más rabia, otras con menos, pero siempre he creído en los derechos y siempre he creído en la igualdad. En la igualdad total, por eso estoy en contra de la herencia, estoy en contra de muchos conceptos que… que sí que nos llevarían a ser en la igualdad.

El papel de la resistencia, me parece un papel importante de resistir aguantando con tu ética, con tu forma de pensar, creyendo en la igualdad de los demás y en cuestiones básicas para los derechos humanos. Pero yo, siempre he ido un poquito más allá. Decía una frase, yo siempre digo que es de Lenin, pero es mentira, no sé si es mía o de quién es. Digo que es Lenin, porque la gente lo toma más serio, es una frase que escuché de pequeño, dice que hay que estar un paso por delante de la sociedad. Una serie de gente, tiene que estar siempre un paso por delante de la sociedad, pero no dos, no dos. No dos porque se pierde, se pierde la cuerda, se pierde el nudo. Y creo que la resistencia es un paso, un paso más hacia la revolución.

La resistencia es un método de lucha imprescindible, pero con la vista puesta en la revolución. Y después de la revolución volvamos a la resistencia, volvamos a defender lo ya conseguido. Por eso, veo la resistencia como fundamental  y cuando seamos muchos dar el paso hacia la revolución.

El mundo sería siempre mucho más justo si todos y todas pudiéramos comer, beber, tener una salud, una educación. Que se puede porque recursos hay de sobra, pero están en manos de quienes están, de donde siempre han estado. Es decir, el mundo moderno, después de la imprenta, lleva muchísimos años en manos de unas cuantas familias a nivel global. Y eso es lo que no podemos permitir.

Ten en cuenta que, con muchos de mis compañeros hablábamos cuando estábamos en situación dura, incluso nos estaban bombardeando y demás, hablábamos mucho del papel de la resistencia, del papel que tenía que adoptar la masa, la gente, el grupo proletariado. Antes, porque ya veíamos que llegará algún día; ya lo pensábamos hace 20, 30 años con mis camaradas, que llegará algún día que las máquinas nos quiten el trabajo y, no seamos necesarios. Entonces, cuando no seamos necesarios, no sé qué pasará. Siempre le comentaba a Margarito, mi compadre, mi hermano, que murió en Colombia, estábamos intentando  evacuar a niños, que iban a sacarlos por piezas. Pero llegamos tarde y lo mataron. Y siempre le comentaba, que algún día llegaremos a pensar: “que buenos tiempos aquellos, cuando éramos necesarios”. Por eso, debemos de llegar no solo a la resistencia, sino a la revolución.

Ha mencionado la importancia de sus camaradas y su papel en su vida. También ha hablado sobre ser un buen padre para «sus hijos/as».

El papel de mis camaradas  ha sido fundamental. De ellos he aprendido lo que sé y lo que soy en gran parte. Sobre todo grandes lecciones, sobre todo de vida. Ellos y ellas, todos y todas, me enseñaban. Me enseñaban con su actitud, con su forma, con su palabra, sobre todo con sus hechos, cómo se puede llegar a ser una buena persona y ser un buen combatiente. Dicen que el buen guerrero es el que ama más a los que tiene detrás, que odia a los que tiene delante. Yo creo que es así. Lo que pasa es que muchas veces la ira, la rabia, la impotencia, te llega un momento que es que no puedes más. Y te cargarías a todos los que tienes delante, que muchos de ellos son también víctimas. Pero esa rabia, muchas veces la tienes que gestionar y no es fácil; pero mis camaradas, han sido mi familia para siempre.

Siempre digo que creo he sido un buen padre para mis hijos, no solo los hijos de acá, sino de los niños. Yo, cuando mis hijos eran pequeños, los veía en todas las misiones cuando los estaba evacuando veía a mis hijos. Tenían la misma edad, tenían la misma forma de jugar como tienen todos los niños del mundo. Y he adoptado con cariño algunos, que no debe hacerse, pero sí he hecho un seguimiento y he ayudado a muchos niños que para mí siguen siendo mis hijos. Bueno, ya están casados, tienen hijos, mis hijos de acá, bueno, mi nieto de España está en la universidad. Pero creo que he sabido… darles mi opinión sobre qué son los derechos humanos y cómo se debe uno comportarse de manera humilde, vivir de manera humilde ser coherente con lo que piensas y con tus actos y eso me hace feliz que los vea que sean buena gente.

¿Qué lecciones y valores espera transmitir a las generaciones futuras, basándose en sus propias experiencias y luchas?

Pues las lecciones, a ver, no soy mucho de dar lecciones en lo moral, si en la vida o si en los hechos. Creo que saber dónde estás en la sociedad es un buen comienzo. Creo que la mentira y el odio, como es gratis, la gente se llena los bolsillos de ello.

Creo que deberíamos saber ponernos en el lugar del otro, pero no de una manera así ética, sino en real, en los hechos del día a día. Es decir, una actitud laica, feminista, de lucha, de igualdad, por los derechos. Creo que eso tendría que cambiar porque las revoluciones empiezan por uno mismo, por su propia casa, por su propio entorno y cuando tengas una coherencia de lo que piensas  con lo que haces, dar un paso más allá del entorno hasta llegar a la República chiquitita, redondita y azul, que es este planeta Tierra.

Creo que las generaciones futuras tendrían que aprender de lo mal que lo hemos hecho nosotros. Y sobre todo saber dónde, en qué orilla te sitúas, el por qué y si eres coherente con lo que con lo que dices y piensas. Creo que con eso cambiaría mucho y sobre todo la igualdad de los demás. La nuestra propia, pero también de los demás. Todo el mundo tiene derecho, porque si los derechos solamente son de unos pocos, esos son privilegios. No podemos tener los derechos solamente los de Europa, porque eso se llama privilegios. Los derechos los tenemos todos o no son derechos.

Yo creo que el legado que podemos dejar para los que siguen en la lucha en los derechos humanos y las justicias sociales es nuestra coherencia y nuestra forma de vida. Creo en la humildad, no estoica pero casi, creo que se puede vivir muy feliz con muy pocas cosas y siendo coherente.

Las personas que ahora mismo están luchando, porque siguen luchando, sigue habiendo, sigue en las brigadas internacionales de una o de otra manera, a partir de algún partido, de y asociaciones y demás. No hay una global como hubo en los tiempos pasados. Pero bueno, que sigan en la lucha, pero primero que sepa dónde van. Cuál es su objetivo personal y su objetivo social. Y luego después, si merece la pena. También hay que hacerlo.

Creo que todos nos equivocamos, todos. Lo bueno es aprender de nuestros errores. Creo que es lo fundamental que tienen que saber los brigadistas que están hoy en día.

Dejando atrás su valiosa historia vital, que parece que ha vivido tres o cuatro vidas, puede hablarnos más de su obra literaria.

Antolín, ha mencionado que sus creaciones tienen un fin didáctico, ideológico y ético.

Sobre mis libros, bueno, soy un escritor tardío. De pequeño escribía cuentos, alguna narración corta y demás, pero nunca escribí y ya me dijo Don Mario, que algún día iba a empezar a escribir y no me iba a parar. Pues he parado, he parado de escribir porque en cuatro años, he escrito 23 libros. Entonces, de pronto, una operación que me iban a sacar una bala del cuello, un amigo me operó y me dijo dentro de tres meses te opero y empecé a escribir. Empecé a hacer lo que pensé que nunca iba a hacer porque siempre prometemos que no…La brigada Liberté iba a ser anónima siempre. Pero es que ya habían muerto todos mis compañeros, y yo quería que quedara por escrito lo que habíamos hecho, porque merecía la pena saberlo.

Ahí, empezaron mis dificultades con la censura, empezaron mis dificultades, pero incluso mi forma de escribir, que yo no sabía, era mi forma de escribir. Yo escribo de tirón, además, porque normalmente recordar o escribir, y otras veces cuando es ficción, siempre me lavo solo en gente que he conocido, y más. Entonces no me cuesta. No me cuesta, lo que pasa es que he parado porque ya no puedo publicar tantos libros. Aunque están colgados por internet y lo pueden buscar y descargar gratis. Por eso ya ninguna editorial quiere editármelos. Tampoco me importa. Vivo muy humildemente. Pero sí tienen un componente didáctico, ideológico y ético. En todos. Porque creo que no puedes ir por la vida de otra manera. Si no te conviertes, si no es así, hay muchas excusas que puedes tomar para desviarte del camino que querías tomar. Y cosas económicas, sociales, amorosas, yo no lo sé. Pero creo que por eso tiene un componente, bueno, también es que estudié pedagogía y creo que eso se me da de pedagogía, antropología y eso se me nota. Se me notan los libros y se me nota.

Tengo una forma de escribir peculiar, porque trato temas muy, muy, muy duros y lo intento tratar fuera de lo ´gore´ o fuera de distanciamiento frío, ¿no? Utilizo la ironía mucho para no volverme loco y no volver loco a quien me lee. Estos libros siempre tienen un componente ético y un mensaje. Son cuentos y tienen moraleja. Luego ya tú puedes elegir la moraleja que quiera.

¿Podría compartir con nosotros cómo utiliza su creatividad para transmitir mensajes pedagógicos y éticos?

La creatividad es…Bueno, también es el pensamiento divergente con el tiempo, es decir, también ayuda a aprender. Las personas que tienen que utilizar unos elementos para salvar vidas suelen tener un pensamiento divergente, un pensamiento muy creativo. De hecho, los estudios que se han realizado indican que los bomberos son los trabajadores más creativos, porque tienen que saber dar respuestas rápidas a problemas inminentes. Nosotros también teníamos que hacerlo, estábamos en primera línea de fuego. Pero creo que el mensaje… Yo tengo una técnica que he descubierto. Luego, después, no lo he hecho nunca. No fui consciente de ello. El primero es que remuevo tu conciencia y luego envío unos mensajes. Son mensajes pedagógicos y éticos que normalmente te llevan a un conflicto. Eso está muy bien, porque te hace buscar soluciones. Entonces, en los mensajes, primero, proporciono información, marco la información, una información veraz al menos desde mi punto de vista, y cuando ya estás un poco mareado de hostias, se ve que no estoy haciendo lo que debería. Siempre doy alguna salida, no se pueden cerrar todas las puertas. Utilizo para eso un componente, como explicaba antes, de ironía y, sobre todo, de que todo tiene un resultado. Todo acto tiene una respuesta, una acción-reacción; es decir, todo lo que hacemos ahora lo vamos a pagar, para bien o para mal. En la vida, se paga todo lo bueno y todo lo malo que hagas. No hablo del karma ni nada por el estilo. Me refiero a cosas más cotidianas. Ahí es donde entro. En una ética muy simple, muy primaria, incluso aristotélica.

¿Cuál es su enfoque al crear obras que buscan remover las conciencias adormecidas del primer mundo y cómo cree que estas obras pueden impactar en una sociedad que parece dormida o anestesiada?

Primero, es muy difícil llegar a la sociedad a través de los libros. La gente quiere mensajes cortitos, claros y demás. La sociedad está dormida, anestesiada; está donde quiere estar. Es decir, esta sociedad es lo que está y, sobre todo, en el primer mundo, esta sociedad del primer mundo. Está anestesiada porque vive bien. En el fondo, vive bien. Antes decían en Estados Unidos que había dos tipos de esclavos: el de la casa y el del campo. El del campo, siempre buscaba salir y escapar de la casa, en definitiva, ¿dónde voy a estar en una casa mejor que esta? ¿Y dónde voy a comer mejor que aquí? Siendo esclavo, le da igual…Una de las cosas que creo que he perdido mucho tiempo es intentar hacer libres a personas que no querían serlo. Ahí he perdido mucho tiempo, pero creo que se necesita crear, no solamente a través de los libros, sino también a través de conferencias, de charlas, estar en primera línea en el primer mundo y ser accesible a las preguntas, sobre todo a los jóvenes. Para mí, lo más importante son los jóvenes, es decir, el seguimiento ahora mismo que tengo por las redes sociales y demás es de gente joven y eso me alegra, porque son ellos los que tienen que empujar ahora. Nosotros empujaremos dentro de nuestros límites y nuestras posibilidades.

Ha mencionado que sus creaciones se inspiran en la sabiduría prestada por los «nadies» caídos en combate.

Si, los nadie caídos en combate, para mí es y son ha sido siempre los que me han dado; ten en cuenta que he tenido 20 compañeros muertos, no todos en primera línea de fuego pero sí han muerto muchos en misiones, pisando minas, ametrallados o alguno no ha podido aguantar esta vida y se ha ido y nos ha dejado, y otros, bueno, por algún accidente, pero la mayoría han sido admisiones y eso te marca. Te marca y te enseña, te da lecciones de vida.

¿Qué papel juegan las historias de aquellos que han luchado y caído en su trabajo creativo y cómo cree que estas historias pueden inspirar a otros a tomar acción y generar conciencia sobre cuestiones importantes?

Creo que hay muchos que me lo dicen. Ellos quieren ir a la guerra y creen que es una guerra épica. Y yo les digo, primero, fórmense como personas formadas. Es decir, una de las cosas más importantes que hay que saber es que, una persona no formada con buena voluntad es peligrosísima. Y sobre eso, cuando dependen vidas de ti. Entonces, lo primero que les pido es que por favor se formen. No solo éticamente, sino físicamente para aguantar y moralmente. Es decir, tener unos principios, saber ponerse en situaciones límite, pensar por lo menos en situaciones límite en cómo van a reaccionar o cómo van a hacerlo. Ahí lo pueden. Yo creo que después de estar formados, preparados físicamente, de saber cumplir el manejo de armas y demás, si quieren utilizar armas, que al final, si quieren evacuar niños o zonificar, hacer lo que estamos haciendo, tienen que ir armados.

En esto difiero mucho con el pacifismo del primer mundo. Estas personas que van con una camiseta de Che Guevara, dicen que son pacifistas. Pues no, el Che Guevara, no era pacifista. El Che Guevara, como mucho, era pacífico. Lo único que era un revolucionario y era un guerrillero. Y cuando vas a evacuar a unos niños o vas a sacar niños esclavos o esclavizados, pues tienes que utilizar las armas. Por eso, en el primer mundo es muy fácil decir que el pacifismo es la vía y no lo sé, de momento no lo ha sido. Y no creo que de momento lo sea. Tampoco la lucha armada a grandes, pero sí, la lucha guerrillera tiene una necesidad de estar formada. Y luego, después de crear conciencias en cuestiones importantes, yo siempre digo que es muy difícil saber lo que quieres, pero es muy fácil saber lo que no quieres. A partir de ahí, empieza a ser.

¿Tiene un enlace o sitio web para poder comprar su obra?

Sí, tengo un enlace donde podéis descargar mis libros de manera gratuita que es mi nombre es antolinpulidovazquez.es, ahí podéis descargaros todos mis libros. Mis libros que cuentan como la memoria de los nadie, parte de las misiones que he hecho en mi vida con mi brigada y con otras, y con otras ONGs.

Mis otras novelas que son ficción y demás, incluso poesía, poesía combativa, muy combativa. Es decir, a mí la lírica pequeño burguesa me interesaba bastante. Y la literatura que no tenga fondo, no. Es decir, la poesía es un arma cargada de cultura, decía Zelaya, y yo creo en ello. Y creo que hay que combatir también con las palabras, no solo con el fusil, sino con la actitud, la forma de vivir y de las palabras. Y dentro de las palabras están las novelas, los relatos, los cuentos, incluso las obras de teatro que he escrito. Ahí os las podéis descargar gratis. También me las podéis pedir en papel y yo os las mando por internet, porque no hay ni una sola librería, cuando digo ninguna, ni una sola librería en España, que quiera vender mis libros. Al principio me cabreaba mucho, luego después me di cuenta de que quizás es que voy por un buen camino.

Por último, si me lo permite: ¿Qué piensa Usted del sistema occidental, que justifica la legítima defensa de Ucrania de defender su territorio de la guerra emprendida por Rusia para desnazificar su gobierno y toleran la agresión sionista en palestina?

Es una guerra que la verdad es que no me interesa mucho. Cuando todo el mundo me llama para preguntarme sobre la guerra de Ucrania. Primero hay que estudiar historia y saber de dónde viene Ucrania y qué relación ha tenido con Rusia, no desde la guerra civil rusa, de los rojos y los blancos, y luego del papel que tuvo en la segunda guerra mundial, ucraniana, apoyando a Hitler. Por eso, las tensiones que hubo. Y luego después se firmaron unos acuerdos que no se iban a poner bases en los países limítrofes a la URSS, bases de Estados Unidos, y se pusieron y se quieren poner. Eso rompe todos los acuerdos que firmó Estados Unidos. Pero más allá de todo esto, es que es la falsedad, la hipocresía que se da. Es decir, porque dicen que Rusia quiere quitar parte del Estado de Ucrania, sobre todo en las zonas que son rusohablantes. Parte del Donbás y demás que Ucrania ha machacado y el Occidente no ha hecho absolutamente nada.

Pero lo más terrible es cuando lo enmarcas con la situación que se da en Palestina hace 40 años o más. Es decir, que se da en Palestina, entonces Palestina, tendría que hacer como Ucrania, defender su territorio y llegar a la guerra. Pero es que es muy difícil llegar a una guerra porque Palestina no tiene ejército. Y al no tener ejército, no tiene marines, no tiene barcos, no tiene aviones, no tiene nuevos puertos. Es decir, es imposible. Es una lucha tan desigual que es más terrible aún que la de Ucrania.

De todas maneras, los de Ucrania y los  de Rusia, están aguantando a dos personajes de mierda, fascistas los dos, tanto Putin como el ucraniano, que su pueblo les ha elegido y que asuman lo que han votado. En el caso de Palestina, ya os he dicho que es un Estado frente a un no-Estado, que es el Estado de Palestina, que por el antisionismo que siempre hubo en Europa, no los queríamos. No los quería Europa, después de la segunda guerra mundial. Pero Inglaterra, digo venga, los dejamos allí, que se coma a otros ese marrón otros Estados. Pues bueno, eso. Sigo diciendo que es una lucha desigual y la lucha desigual yo siempre estoy al favor del más machacado y el más débil. Se utiliza guerra de guerrilla, utiliza otra forma, es normal, no tienes baterías antiaéreas, ni tienes artillería, ni tienes absolutamente nada, pues utiliza lo que tienes. Punto. No hay más.

Y el primer mundo, es un primer mundo de verdad que asco. Da asco cómo se posicionan en diferentes guerras cuando la situación es la misma. Pero para unos sí y para otros no. Eso es…siempre los intereses. Los gobiernos en sí mandan muy poco, muy poco. Los que mandan son las grandes instituciones. Es decir, Estados Unidos manda una mierda. El que manda es la OTAN. Y lo que dice la OTAN… Ahí va.

Todo esto hasta que China, que le importa una mierda todo esto. A lo mejor China algún día se posiciona y sale de sus fronteras y empieza a poner un poco de orden. Orden su orden, que tampoco será bueno. Son dos guerras iguales y desiguales totalmente.

 Y tengo que agradecerte que me hagas esta entrevista a este personajillo, que bueno que pasará sin pena ni gloria, pero que intenta hacer lo que debe hacer e incluso con la edad, viejo, con roto, secuestrado, apaleado, torturado. Porque ahora es cuando salen todos esos golpes, cuando eres más joven los aguantas. Todos los fantasmas a través de los huesos.

Salud y república, de esta república redondita y azul que es el planeta tierra, que de verdad si algún día el planeta, decide mandarnos al homo sapiens a la mierda, todas las especies le aplaudirán. Un abrazo solidario.

 

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