Estrepitoso fracaso del pasaporte COVID-19.

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Expertos de Sanidad consideran que el pasaporte COVID no sirve para frenar los contagios en España

El llamado pasaporte COVID-19, que tenían como finalidad incentivar la vacunación, acaba de estrellarse por su manifiesta inutilidad e ineficiencia para contener nuevos contagios. La experiencia reciente en España, demuestra que no solo no reducen la transmisión, sino que es una medida provoca estigmatización y crispación social.

Las evidencias sociales y científicas, acabaron por desmontar el argumentario de pseudo investigadores, tertulianos y políticos, que defendían a ultranza las bondades del llamado pasaporte sanitario. Un bodrio de medida que no cumplió ninguno de sus objetivos: Reducir los contagios y fomentar la vacunación.

Aunque los datos proporcionados por el Ministerio de Sanidad, demuestran que en España, se han vacunado 89.717.860 personas y los porcentajes de personas vacunadas mayores de 12 años supera el 92,7% y el número de personas con pausa completa alcanza las 38.283.540 personas. Los contagios no se detuvieron ni con Pzifer, Moderna o Aztranezeca.  Y lo que es peor, la gente sigue muriendo de COVID-19.

Las farmacéuticas nunca han sido transparentes con la información proporcionada a los ciudadanos, si revisamos los contratos que se han publicado sobre las compras son totalmente opacos. En este momento, lo único que tenemos meridianamente es que la eficacia de la vacuna es escasa. La sexta ola nos muestra que las farmacéuticas vendieron una solución, que hace aguas frente a nuevas variantes de COVID-19.

Este es el contrato firmado con AstraZeneca que presentó la Comisión Europea.

 

 

Hace cuatro semanas, el epidemiólogo Pedro Gullón, aseguraba en una entrevista para Noticias de Navarra que «la mascarilla en la calle es maquillaje, no tiene sentido epidemiológico».  La pregunta que respondió fue la siguiente:

Usted se ha posicionado a través de su cuenta de Twitter en contra de las mascarillas en exteriores y del pasaporte covid, ¿por qué?

–Porque son un maquillaje, ha habido diferentes momentos de la pandemia en los que se han implantado medidas para dar mucha visibilidad más que para cortar la transmisión. Detrás de las mascarillas en exteriores está el transmitir peligro, pero tiene muy poco sentido epidemiológico. Además, puede generar hartazgo porque se vuelve a medidas del pasado. Por su parte, el pasaporte covid se pude implantar con dos objetivos: que la gente se vacune, que tuvo efecto unos días y ya, y para cortar la transmisión. Pero para esto último, viendo como está la incidencia con ómicron, es muy difícil sostener que estando vacunado puedas hacer actividades con normalidad.

Los expertos se posicionan frente al pasaporte COVID

Algunos expertos ya habían anticipado que el éxito de esta medida coercitiva en la población para instarla a vacunarse tendría un rápido final a poco de iniciar su implantación, ya que la falta de conciencia social hace que la población en general opte simplemente por saltarse los protocolos al respecto ante la obligatoriedad del certificado para determinadas actividades.

La Ponencia de Alertas que asesora sobre las medidas para el control de la pandemia, formada por técnicos de Sanidad y de las comunidades, avisa de que no está demostrado que el pasaporte COVID sirva para frenar los contagios.

Los técnicos de Sanidad, advierten, que «no hay evidencia de que esta medida tenga un efecto en la reducción de la transmisión». «En los países más cercanos donde también se está utilizando el pasaporte COVID, los casos están aumentando de forma importante, si bien es cierto que sus coberturas vacunales son muy inferiores a las de España. En este punto, resulta ya incomprensible que los gobiernos autonómicos, sigan haciendo del pasaporte la herramienta favorita para evitar restricciones a la población general.

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