Francisco José Sánchez del Águila Ramón: el abogado que se enfrentó al poder y fue condenado al silencio y el exilio.
Un abogado que lo perdió todo por defender la justicia y unos hermanos al borde del desahucio.
En la Andalucía de las últimas décadas, marcada por redes clientelares, corrupción urbanística y tramas de financiación irregular, pocos nombres han sido tan incómodos para el poder como el de Francisco José Sánchez del Águila Ramón. Abogado y presidente de la Asociación Mediterránea Anticorrupción y por la Transparencia (AMAYT), dedicó su vida a denunciar lo que otros callaban: irregularidades en la Junta de Andalucía, tramas vinculadas al PP en Almería y casos de corrupción sindical y empresarial.
Su figura se convirtió en símbolo de resistencia. Sin respaldo institucional ni mediático, acompañado únicamente por Rogelio Vargas, abogado jubilado de Almería, Sánchez se enfrentó a los poderes fácticos de la región: políticos, empresarios, latifundistas y hasta jueces que archivaban causas sensibles.
El denunciante incómodo
Sánchez fue el letrado que denunció la trama del PP en Almería, defendió a activistas que señalaron irregularidades en la Junta de Andalucía y llevó ante los tribunales causas como la Operación Términus (antes Caso Halsa), que reveló la financiación irregular del PP almeriense a través de la constructora Hispano Almería.
En 2019, su despacho en Adra fue asaltado. Los ladrones no se llevaron dinero ni equipos, sino trece cajas de documentación sensible sobre el Caso UGT-A, el “cártel del fuego” y la Trama Amat. El ataque fue interpretado como un intento de borrar pruebas y silenciar al abogado que incomodaba al poder en Andalucía.
Juicios en Huelva: la soledad frente a los poderosos
En Huelva, AMAYT denunció el archivo irregular de la causa de los cursos de formación, señalando directamente a fiscales y letrados de la Junta. La asociación reclamó que se investigara si se había incurrido en delitos de prevaricación y malversación.
Estas denuncias lo enfrentaron a los poderes locales, sin apoyo institucional ni mediático. Acompañado únicamente por Vargas, Sánchez se convirtió en un quijote moderno, denunciando lo que otros callaban y defendiendo a quienes se atrevían a señalar la corrupción. Para muchos un loco, que sacrificó su brillante carrera para transformar un país corrompido hasta la médula.
El precio personal de la verdad
La lucha de Francisco José Sánchez del Águila Ramón no solo se midió en tribunales y expedientes, sino en las cicatrices que dejó en su propia vida. Tras años de enfrentarse a las tramas de corrupción en Andalucía, un incendio «fortuito» en su vivienda lo obligó a abandonar su tierra natal y lo condenó al exilio. La pérdida de su hogar fue el inicio de una etapa marcada por la precariedad, en la que sigue sobreviviendo sin medios, sin respaldo institucional y sin el apoyo de los grandes medios que ignoraron su batalla.
Su resistencia lo llevó a situaciones extremas: dormir a la intemperie, expuesto al frío y a la intemperancia, hasta que una neumonía lo puso al borde de la muerte. En ese estado de fragilidad, su preocupación no era por sí mismo, sino por quienes también sufrían las consecuencias de enfrentarse al poder: los hermanos Galindo.
En medio de esa adversidad, Sánchez lideró lo que él mismo llamó la “alianza de los locos”, un movimiento ciudadano que reunió a figuras como Jesús Candel “Spiriman”, Jaime González y Paloma Coiduras, entre otros. Juntos se convirtieron en un frente de resistencia contra la corrupción y la injusticia, un grupo de voces que, aunque marginadas, se negaban a ser silenciadas.
Hoy, mientras los casos que denunció siguen durmiendo en los tribunales, Francisco José Sánchez sobrevive con estoicismo, lejos de los focos, del reconocimiento, de la comodidad política, de las redes sociales.
Los hermanos Galindo: otra cara de la injusticia
La preocupación de Sánchez no es solo por sí mismo. En su última conversación relataba su angustia por los hermanos Francisco y Salvador Galindo Guerrero, que luchan contra el desahucio de CajaMar en Almería. Vulnerables y sin recursos, su ejecución hipotecaria fue señalada para diciembre de 2022.
Los hermanos sobreviven en condiciones extremas, al borde de la inanición, y representan otra cara de la injusticia: ciudadanos que, tras enfrentarse al poder económico, han sido marginados y condenados a la pobreza.
Un símbolo que no debe caer en el olvido
La historia de Francisco José Sánchez del Águila Ramón y de los hermanos Galindo es la de quienes eligieron la justicia por encima de la comodidad, y fueron castigados por ello. Su nombre debería figurar en la memoria colectiva de Andalucía como el de quienes lo dieron todo por la verdad, incluso su propia vida personal.
Hoy, más que nunca, necesitan que la sociedad les devuelva lo que ellos entregaron: dignidad, apoyo y esperanza.
Francisco José Sánchez del Águila Ramón pide ayuda urgente para los hermanos Galindo. Ellos representan la cara invisible de la lucha contra la corrupción: personas que lo han dado todo por la justicia y que ahora sobreviven en condiciones extremas.
Sobre los hermanos Galindo, este medio ya ha publicado su situación de pobreza extrema.
La asociación ALIANZA CONTRA LA CORRUPCIÓN ha habilitado una vía de apoyo económico directo para ayudar a los Hermanos Galindo.
Cada euro cuenta.
Cada euro es un acto de justicia.
Donaciones
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IBAN: ES19 0073 0100 5005 0626 6884
Concepto: Hermanos Galindo
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